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GRAN GURÚ DOCTOR JOSÉ MANUEL ESTRADA.

Este misionero del mundo junto con su MAESTRE, el eminente sabio francés, Doctor Serge Raynaud de la Ferriere, fue fundador de la Gran Fraternidad Universal. Él llegó a la Hacienda Zimpizahua en el año de 1958. Su presencia en este lugar ha sido trascendental para la transformación de esta Hacienda. Era común escucharle una de sus frases: “Todos los seres humanos tenemos la obligación sagrada de hacer de nuestro trabajo diario una obra digna de ser vista por los ojos de Dios”y si esta Hacienda hoy luce bella, es el fruto de la semilla que el plantó.

De esta manera la G.F.U. propone con su filosofía y sus disciplinas una reeducación para la humanidad a través del Yoga, la alimentación vegetariana y la abstinencia total de drogas, tabaco y alcohol. Los domingos esta Hacienda era visitada por mucha gente y resultaba insuficiente para dar cabida a quienes venían a participar con él en la realización de la ceremonia cósmica, misma que practicaba Jesús, el Cristo.

Acompañado siempre de su esposa María Carlota Castañeda de Estrada y de su hijo José Leoncio fue un nítido ejemplo sobre la unidad de la célula familiar. Decía: “La célula más importante en toda sociedad del mundo, en cualquier nación, religión o raza es la célula familiar”.

Era un HOMBRE (así, con todas mayúsculas) sencillo, humilde, alegre, cantaba, bailaba y tocaba la guitarra. Pero también hablaba con palabras que no dejaban dudas sobre la sublime presencia de Dios. Para él no era cuestión de “creer” en Dios, con sus explicaciones no dejaba la menor duda sobre su existencia. Para que usted tenga idea de la impactante personalidad de este singular personaje que vestía todo de blanco usando sandalias, barba y cabello largo, baste decirle que las flores para él eran: "Una sonrisa de Dios con la que diariamente nos da los buenos días". Y sobre la grandeza infinita de Dios, entre otros ejemplos nos decía que sólo ÉL era capaz de guardar en una diminuta semilla el secreto de la vida eterna. Nos lo dijo una ocasión que él comía una naranja y, en ese momento, tomando sólo una semilla en el puño de su mano nos preguntó: “¿Si yo les dijera que en mi mano tengo millones de naranjas les diría una verdad o una mentira?” Luego fue que nos explicó que ni todos los científicos del mundo juntos podrían “fabricar” o “inventar” una semilla que al plantarla germinara. Sólo la creada por Dios y nadie más, -decía-

En forma misteriosa para algunos y normal para otros, en la pared del cuarto donde hacia sus oraciones apareció una imagen crística muy interesante que hasta canales de televisión extranjeros han venido a grabarla. Esa imagen se formó con el humo de la veladora que en su estancia (1958-1976) siempre mantuvo encendida. Actualmente así se mantiene.

La familia Alcántara conserva con sigilo y respeto ese cuarto hoy convertido en Santuario de esta Hacienda.

NOTA. Este lugar donde se encuentra esa figura es muy reservado y puede ser visitado por personas que entienden el ambiente sublime de la espiritualidad. (No confundir con el concepto de los espiritistas).